Biología

Dentro de la Reserva del Eo podemos reconocer al menos cuatro grandes unidades biológicas: El litoral, la Ría del Eo, los corredores fluviales y la montaña.

El litoral

Representa un territorio dominado por ecosistemas marinos y costeros que albergan una gran diversidad de hábitats naturales y especies, muchas de ellas con un especial interés de cara a su conservación por estar incluidas dentro de los catálogos de flora y fauna amenazadas. Entre las que destacan anfibios como la rana de San Antón (Hyla arborea) y la rana común (Rana perezi); reptiles como el lagarto verdinegro (Lacerta schreiberi) y la lagartija serrana (Iberolacerta monticola); aves como el ostrero euroasiático (Haematopus ostralegus), el cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis), andarríos chico (Actitis hypoleucos) y correlimos (Calidris spp.); mamíferos como la nutria paleártica (Lutra lutra) y presencia irregular de cetáceos y focas.

La flora presenta una gran variabilidad en función de su cercanía al mar y el grado de salpicadura; de esta forma se encuentran desde líquenes y plantas vasculares halófilas en zonas de acantilado, pasando por céspedes gramíneos hasta llegar a brezales y vegetación de ribera en zonas más alejadas del litoral.

Esta unidad paisajística está dominada por las formas horizontales propias de las llanuras sedimentarias si bien el contacto entre los ecosistemas marino y continental se realiza mayoritariamente a través de acantilados que llegan a superar los 30 metros de altura adoptando formas de gran belleza en los monumentos naturales de As Catedrais y la playa de Penarronda.

La Ría del Eo

Corresponde al estuario del río Eo desde la localidad de San Tirso de Abres, hasta su desembocadura en el Mar Cantábrico. Desde 1994 está incluido en la lista de Humedales de Importancia Internacional, al amparo del Convenio de Ramsar. El Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de Asturias, PORNA, contempla su declaración como Reserva Natural Parcial, tras su declaración con Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) y Zona de Especial protección para Aves (ZEPA).

La ría representa un medio de gran diversidad paisajística y biológica, cuya hidrología se encuentra condicionada por la dinámica mareal. En cuanto a flora cabe destacar la presencia de especies halófilas Zostera nolti y Zostera marina, en la zona más externa dominada por las aguas marinas. Y cañaverales, bosques pantanosos y de ribera y juncales en la zona más interior de la ría. La fauna destacable en la ría de Eo son las aves acuáticas, en su mayor parte migratorias, entre las que predominan anátidas, láridos y limícolas. Aunque también cabe destacar la presencia de peces migratorios, como el salmón (Salmo salar), la lamprea marina (Petromyzon marinus) y el sábalo (Alosa alosa), anfibios y mamíferos, con especial mención a la nutria paleártica (Lutra lutra).

Los corredores fluviales

Incluyen la práctica totalidad de la cuenca del Eo, así como parte de las cuencas del Navia, el Porcia y el Miño. Los tramos iniciales de los corredores discurren por las montañas sin apenas formación boscosa de forma natural. En estas zonas aparecen humedales de montaña (destacables las turberas), brezales secos y afloramiento rocosos. Al descender en el curso del río los cauces se amplían, se encajan y disminuyen de pendiente; las formaciones vegetales asociadas a estos tramos son bosques de ribera formados por alisos (Alnus glutinosa), fresnos (Fraxinus excelsior), sauces (Salix atrocinerea y S. alba) y avellanos (Coryllus avellana).

La fauna más significativa los corredores fluviales engloba a peces migratorios, anfibios y mamíferos, con especial mención a la nutria paleártica y el desmán ibérico (Galemys pyrenaicus); así como moluscos de interés como la madreperla del río (Margaritifera margaritifera). La avifauna presente es diversa, observándose el vistoso martín pescador (Alcedo athis).

La montaña

Definida por una suave orografía y predominancia de rocas silíceas, incrementa su cota altimétrica desde el área litoral hacia el interior, donde el techo de la Reserva se localiza en el Pico Busbeirón, a 1286 m de altitud

Se pueden definir diferentes formaciones boscosas entro del entorno de montaña: hayedos acidófilos atlánticos, bosques mixtos secundarios, bosques aluviales, robledales galaico-portugueses, bosques de castaño, alcornocales y bosques de acebo.

Dentro de la flora reseñable se debe nombrar a Vandenboschia speciosa Woodwardia radicans, Sphagnum pylaesii y Narcissus asturiensis.

La buena estructura que presentan los hábitats del bosque en área de montaña suponen un lugar idóneo para especies como el ciervo volante (Lucanus cervus), el pito negro (Dryocopus martius), el búho real (Bubo bubo) y una población estable de lobo (Canis lupus).

Diversas son las especies que habitan en el Valle del Turía y sus alrededores:

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